Que la postmodernidad esté en crisis no es noticia nueva, además sus raíces se encuentran en el propio concepto de crisis, entendida en su acepción etimológica más profunda de encrucijada. En este acimut de la postmodernidad se producen intensas pleamares y bajamares que todavía no permiten un vislumbrar claro del horizonte que nos espera. Nos hallamos en unos momentos en los que asistimos a la mayor revolución en el Arte desde la primera exposición impresionista en 1874, con la más que indudable consolidación de la creación digital y su universo paralelo que constituye el fin de las vanguardias y el nacimiento de una nueva era global en la que ya no podrán distinguirse lo virtual y lo real, donde los propios conceptos de artista y obra de arte deben reinterpretarse y con ellos los de los espacios expositivos, la crítica e incluso los propios mercados. Es éste un nuevo mundo de experimentación en constante cambio exponencial, que habita en una dimensión que trasciende lo físico y se desarrolla en ese otro universo virtual del que todos somos ya habitantes con mayor o menor fortuna y espacio conquistado. Habrá quien propugne que ante este panorama de las artes lo real no tuviera ya cabida, y dentro de ello sólo se aceptara un criterio metropolitano en el que la propia metrópolis fuera universal y única, oponiéndose a una cosmovisión rural donde la prioridad fuera exclusivamente lo próximo y que pudiera estar abocada a la extinción. Sin embargo las nuevas fronteras no pueden establecerse sin un territorio demarcado, sin esa raíz de lo grupal que se aferra a la tierra física, que marca el ADN propio y colectivo. Son otras las redes que siguen habitando el mundo del pueblo, que es, al mismo tiempo y desdoblado, un concepto espacial y colectivo. Vicente Macías reflexiona desde este territorio, abre ventanas a un realismo que explora campos que la nueva objetividad dejó inexplorados, teje su red de impresiones y memorias, reivindica la calma en un mundo excesivamente vertiginoso y una mirada a los orígenes en la que las pantallas se substituyen lienzos que cubren completamente una pared.

Francisco Acedo

(Una acción de ISHTAR Art Dealers & Agents en colaboración con Subject comisariada por Francisco Acedo para Hotel AH Ágora. Del 1 de junio al 6 de julio de 2017. Calle Parras, 25. 10004 Cáceres)